Unidad I: Introducción
Breve historia de las telecomunicaciones
Los orígenes de la radiocomunicación se pueden establecer entre la física y
la ingeniería, donde la primera precede a la segunda en menos de un siglo.
Desde el punto de vista físico la idea del fenómeno electromagnético nace de la
capacidad de relacionar las teorías eléctrica y magnética.
En 1819 Hans Crinstian Oersted observo como un hilo por el que circulaba
corriente eléctrica hacia que se desviase una aguja imantada, demostrando que
la electricidad producía magnetismo. Un año después André Marie Ampere amplio
estas observaciones. Como consecuencia de los trabajos de Oersted y Ampere se
descubrió que la corriente eléctrica tiene efectos magnéticos idénticos a los
que produce un imán, esto quiere decir que, de la misma forma que hay fuerzas
entre los imanes, también existen fuerzas entre alambres que conducen
corrientes eléctricas.
Es entonces en 1831 cuando Michael Faraday profundizo sus estudios en el
efecto inverso, por el que un campo magnético induce corriente en un hilo
conductor próximo. Pero esto solo ocurría si el campo magnético era variable.
Los descubrimientos de Faraday fueron de gran ayuda en el desarrollo de
generadores eléctricos, mientras que los de Oersted y Ampere lo fueron en el
diseño de motores eléctricos.
Lo anteriormente dicho fueron los precedentes del trabajo de James Clark
Maxwell que comienzan en 1854 en el Kings Collage of London y culminan con la
publicación del “Treatise on Electricity and Magnetism” en 1873. En estos
trabajos Maxwell, además de incluir las ecuaciones necesarias parta relacionar
estos campos, introdujo el concepto de corriente de desplazamiento y postulo la
naturaleza electromagnética de la luz, este evento marcaría el comienzo de la
teoría electromagnética.
Al igual que
ocurriera con otros grandes personajes, Maxwell genero escepticismo entre la
comunidad científica, siendo este un indicativo de lo excepcional del
descubrimiento. Lo sorprendente es que la teoría de Maxwell no fue un modelo
matemático desarrollado para dar respuesta a una experimentación exhaustiva de
un fenómeno físico, por el contrario, esta teoría predijo y modelo el efecto
electromagnético veinte años antes de que en 1887 Heinrich Rudolf Hertz
demostrase experimentalmente la propagación de ondas electromagnéticas, ondas
radio u ondas hertzianas.
El desarrollo de las
comunicaciones está íntimamente ligado al de la electrónica, tanto así que
antes de que se explotase el fenómeno electromagnético en las comunicaciones haría
falta un avance decisivo en este campo. Este avance vino de la mano del
“cohesor”. Este dispositivo es un tubo de cristal relleno de partículas
metálicas que presenta una resistencia baja en presencia de una descarga
eléctrica cercana. Si esta es ocasionada por la presencia de una onda
electromagnética y el cohesor esta convenientemente alimentado y conectado a
una lámpara o timbre se puede detectar la presencia de una transmisión. Este es
uno de los primeros diseños de receptores, propuesto por el francés Edouard
Branly en 1891, y que propicio que Tesla en EEUU, Popov en Rusia y Marconi en
Italia-Reino Unido pasaran de la física a la ingeniería realizando las primeras
transmisiones en clave morse, naciendo así la telegrafía sin hilos y con ella
la radiocomunicación.
Espectro de frecuencia
El espectro de
radiofrecuencia tiene múltiples usos en las telecomunicaciones, ya que se
utilizan en las comunicaciones punto a punto, móvil, televisión, meteorología,
navegación, radio localización, radiodifusión de frecuencia estándar y
radioaficionados. Debido a que el espectro es de dominio público, debe
reglamentarse, de esta manera las naciones del mundo formaron la Unión
Internacional de Telecomunicaciones acordándose dividirlo en las siguientes
bandas:
Fórmulas previas
Es preciso recordar al menos el significado de
los operadores gradiente, la divergencia, el rotacional o el laplaciano. En
general todos ellos derivan del operador nabla:
De forma que si este
operador se aplica a una función escalar V tenemos un vector, el gradiente:
Si se aplica sobre un
vector tenemos el producto escalar, que da lugar a la divergencia:
El laplaciano para una función escalar es la
divergencia del gradiente
, y el laplaciano puede escribirse como:

, y el laplaciano puede escribirse como:
Ecuaciones de Maxwell
Las ecuaciones de Maxwell tienen una gran
importancia en las antenas dado que de ellas se derivan todas sus propiedades.
Sabemos que los campos electromagnéticos que queremos radiar se producen como
respuesta a una variación de corriente o intensidad, tiene que haber, por
tanto, una variación temporal. Para facilitar los cálculos, se trabajará en el
dominio de la frecuencia, con esto se tendrá un conjunto de tonos a diferentes
frecuencias. Como las ecuaciones de Maxwell son lineales, dado que en general
el medio lo es, el resultado de trabajar con todos es el mismo que la suma de
los resultados obtenidos para cada tono por separado, no es de extrañar entonces
que en general se trabaje con un solo tono a frecuencia o pulsación ω. Es más,
como la componente correspondiente de Fourier es una amplitud compleja que
dependerá de la distancia r por una exponencial compleja de ωt que
depende del tiempo, se trabajará únicamente con esta amplitud obviando en todo
momento la dependencia temporal. Así, si denominamos por 

en un instante t, los valores
y
son los correspondientes
fasores, de valores complejos. Como se ha dicho de esta forma caracterizamos
ambos campos para la frecuencia, ω, sin tener que recurrir a poner la
frecuencia de forma implícita en las expresiones.
Las ecuaciones
de Maxwell ya para los fasores relacionan los campos eléctrico y magnético con
el desplazamiento eléctrico
y el flujo magnético

Además, para medios lineales, isotrópicos y homogéneos hay que tener en cuenta la ecuación de continuidad:

Y las dependencias del medio a partir del desplazamiento eléctrico y el flujo magnético:
Donde en el vacío ε0 = 10−9 / 36π Faraday/m es la permitividad eléctrica y μ0 = 10−74π Henry/m es la permeabilidad magnética. Fíjense que 1 / ε0μ0 = c = 3.108 m/s. Si el medio fuera otro se multiplicaría por los valores relativos. Si sustituimos estos valores en las ecuaciones de Maxwell se llega a:
y el flujo magnético

Además, para medios lineales, isotrópicos y homogéneos hay que tener en cuenta la ecuación de continuidad:

Y las dependencias del medio a partir del desplazamiento eléctrico y el flujo magnético:
Donde en el vacío ε0 = 10−9 / 36π Faraday/m es la permitividad eléctrica y μ0 = 10−74π Henry/m es la permeabilidad magnética. Fíjense que 1 / ε0μ0 = c = 3.108 m/s. Si el medio fuera otro se multiplicaría por los valores relativos. Si sustituimos estos valores en las ecuaciones de Maxwell se llega a:










Comentarios
Publicar un comentario